lunes, 3 de noviembre de 2014

¿Qué significa la justicia para las mujeres?

La justicia es un ideal que ha resonado a lo largo de toda la historia de la humanidad, en todas sus sociedades y culturas.


Pero, ¿qué es la justicia? Al definir la justicia, las mujeres tenemos distintas percepciones que están estrechamente vinculadas a las injusticias que observamos y experimentamos a diario. 
La justicia puede ser un deseo colectivo pero se experimenta de manera individual.


Una mujer en Kalangala, Uganda,
describe las barreras que enfrenta
para acceder a la justicia:
“A veces, sufrimos graves agravios por otras personas, generalmente hombres.
Los hombres nos golpean o abusan sexualmente de nosotras… Si intentas presentar un caso ante la estación de policía de Kalangala, ningún propietario de bote te permitirá utilizar ni su bote ni su motor para transportarte. Siempre protegen a sus prójimos ricos y poderosos. En cuyo caso, esto significa que debemos conseguir dinero para combustible y contratación de un bote y un motor. Al final, simplemente te das por vencida y sufres en silencio.”



Una mujer en Escocia, en el Reino
Unido de Gran Bretaña e Irlanda
del Norte (Reino Unido), describe
su lucha por un salario decente
por su trabajo como asistente
de escuela. La mujer recibe un
salario anual de aproximadamente
US$15,600, mientras que
los trabajadores de caminos
empleados por el mismo consejo
local, generalmente hombres,
ganan $30,000.
“¿Qué me gustaría ver que pasara para cambiar toda esta situación injusta, parcial e ilegal? Todo se reduce a la rendición de cuentas, ya que parece no haber ninguna.
No existe rendición de cuentas alguna para los empleadores que gastan millones de libras defendiendo el derecho a igualdad salarial. No existe rendición de cuentas alguna para que los empleadores reconozcan las verdaderas habilidades que son requeridas y utilizadas en trabajos mal pagados desempeñados por mujeres como yo, porque la mentalidad es que yo realizo este trabajo porque soy mujer y que se trata de un ‘trabajo de mujer’ no especializado. Amo mi trabajo, pero no es, ni debería ser, un trabajo de amor.”



Una mujer que sobrevivió al
genocidio de 1994 en Rwanda
describe su experiencia en busca
de la justicia.
“  Estoy completamente sola. Mis familiares fueron asesinados de manera atroz.
Pero yo sobreviví, para contestar las extrañas preguntas que me realizó el TPIR
[Tribunal Penal Internacional para Rwanda]. Si dices que fuiste violada, eso es algo comprensible. ¿Cuántas veces tienes que decirlo?... Cuando regresé, todo el mundo sabía que yo había testificado. Mi prometido rehusó a casarse conmigo una vez que supo que me habían violado… Hoy en día no aceptaría testificar, para no ser traumatizada de nuevo. Nadie se disculpó conmigo… Mi casa fue asaltada. Mi prometido me abandonó. De todos modos, ya estoy muerta.”



Una joven de Shooneh del Sur,
Jordania, describe su percepción
de la injusticia:
Las niñas siempre son tratadas injustamente. Se les impone la obligación de casarse a los 16 años. Pero a los hombres se les permite continuar su educación
y trabajar en el lugar de su elección. Hay familias aquí que ni siquiera permiten a sus hijas asistir al centro comunitario.”


Al definir la justicia, las mujeres tenemos distintas
percepciones que están estrechamente vinculadas
a las injusticias que observamos y experimentamos a diario.


¿Excluye el estado de derecho a las mujeres?

El estado de derecho, el emblema de la gobernabilidad y la democracia, exige la aplicación de leyes para que toda la sociedad, desde las personas hasta el gobierno, sea responsable ante la ley. 

Requiere que la ley sea “promulgada públicamente, aplicada con igualdad y administrada con independencia”.
El estado de derecho trata de la existencia de leyes, pero también de su aplicación, incluso en desafiantes contextos jurídicos plurales y sociedades de pos-conflicto. 

Para ello, es necesaria una buena gestión pública y contar con un sistema judicial competente, que ejecute sus funciones de manera justa, sin sesgos ni discriminaciones. Eso es el ideal, sin embargo, para millones de mujeres y niñas, la realidad es que el estado de derecho significa poco en la práctica.[1]




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