lunes, 15 de diciembre de 2014

Mujer, Paz y Seguridad

En el plano internacional, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ha aprobado siete resoluciones sobre la mujer, la paz y la seguridad.

En la resolución 1325 del año 2000,  se subraya la importancia de que las mujeres participen en pie de igualdad e intervengan plenamente en la prevención y solución de los conflictos, la consolidación de la paz y el mantenimiento de la paz.[1]

Las mujeres y los hombres experimentan los conflictos de manera diferente y, por lo tanto, también entienden la paz de manera diferente.

Reconocer e integrar estas diferencias – conocidas como perspectivas de género – en todos los aspectos de las operaciones de paz  es esencial para el éxito de los esfuerzos de mantenimiento de la paz.

La educación para la paz no pretende suprimir el conflicto como un aspecto inherente de 

las relaciones sociales, sino que propone comprometernos en la resolución  pacífica de 

esas situaciones por medio de las competencias dialógicas.

En Argentina, la Dirección de Políticas de Género pone en marcha acciones con el objetivo de coordinar políticas con perspectiva de género en las instancias competentes al Estado: 
  • asistiendo a la Dirección Nacional en el desarrollo de políticas de formación y sensibilización en la materia, 
  • interveniendo en el seguimiento de casos basados en discriminación de género, violencia laboral y 
  • coordinando propuestas y cursos de acción respecto a la incorporación de una perspectiva de género en operaciones de paz y al desarrollo de políticas en materia de violencia familiar. [2]


El Consejo de Políticas de Género se ha consagrado como un espacio tanto de reflexión y análisis como de implementación de prácticas transformadoras en materia de Género y Defensa. 

El mismo está integrado por representantes de las Fuerzas Armadas, de la Sociedad Civil, de la Academia y de diversos organismos del Estado. Esta conformación garantiza la diversidad de miradas las cuales se reflejan en iniciativas plurales y consensuadas.


La noción de educación para la paz fue impulsada por la Organización de las Naciones Unidas en la década de 1970 con el propósito de formar a las nuevas generaciones en una “cultura de paz”, que permita a las personas, poder resolver los conflictos a través del diálogo, la mutua comprensión y la valoración de la diversidad.


martes, 2 de diciembre de 2014

La problemática de los derechos humanos

La problemática de los derechos humanos, individuales y colectivos, está vinculada a la recuperación de la legitimidad de las instituciones y de la confianza de vastos sectores sociales en el sistema democrático.

La discusión sobre la cuestión de género en las Fuerzas Armadas se enmarca en las características de la institución militar. Se relaciona con la apertura y la democratización de la sociedad, y agrega –en este sector- condimentos propios de la imagen, la mentalidad y las pautas estructurales de una institución pensada desde sus inicios con características masculinas.[1]

Durante las últimas décadas ciertas variables coadyuvaron al cambio de la visión profesional de las Fuerzas Armadas en distintos países y a una tendencia hacia la apertura y la modernización de las pautas culturales, dentro de lo cual se inscribe la incorporación de la cuestión de género. Entre las principales podemos citar: el cambio del ambiente internacional y subregional en materia de seguridad, virando las hipótesis de conflicto hacia otras de cooperación, así como  la apertura en la participación en misiones diferentes a la tradicional, mayormente, operaciones de paz.


   
S.A.Alejandra Ludueña. Integrante 
Consejo Políticas de Género. 
Ministerio de Defensa

  
El día de los derechos humanos, se conmemora el 10 de diciembre, ya que ese mismo día de 1948, en la Organización de las Naciones Unidas (ONU), se dio a conocer la Declaración Universal de los mismos. En ella, se señala que todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos, y que no pueden ser objeto de discriminación por su nacionalidad, origen étnico, raza, sexo, religión, opinión política, riqueza o posición económica.


La igualdad de género es una condición indispensable para el desarrollo humano. Las mujeres empoderadas contribuyen de manera importante a la salud y productividad de sus familias y comunidades y, con ello, también mejoran las futuras posibilidades de sus hijos.

El respeto a los derechos humanos -entendidos como atributos de la persona humana por su condición de persona, inalienable, indivisible e imprescriptible- constituye hoy en día un reto fundamental para la comunidad internacional.

La razón fundamental de ahondar en la base filosófica de los derechos humanos está relacionada con la evolución de la misma idea de derechos humanos y con la ampliación del contenido de los mismos en virtud de la incorporación de derechos culturales y sociales. El reconocimiento de que el ser humano es esencialmente social y cultural indica que la comunidad es, de muchas formas, indispensable para el individuo que es parte de ella.[2]

Los derechos humanos manifiestan, precisamente, el reconocimiento de la dignidad y la libertad de la persona humana. 

No deben, por lo tanto, ser confundidos con condiciones para la felicidad y el bienestar, o con procedimientos adecuados para el ordenamiento de la vida individual o comunitaria.

No constituyen una técnica para lograr la paz, la felicidad, el confort o la justa distribución del ingreso; antes bien, hacen posible el simple reconocimiento de la libertad como constituyente de lo humano.[3]




[1]Marcela Donadio.  La cuestión de género y la profesión militar. Ministerio de Defensa • Fundación Friedrich Ebert
[3] Prof. Ricardo ÁLVAREZ,  ejerce la docencia en la Facultad de Filosofía, Ciencias de la Educación y Humanidades de la Universidad de Morón, como profesor titular de Metafísica y adjunto de Filosofía del Derecho y Filosofía de la Historia. También actúa en otras casas de estudios.