domingo, 4 de octubre de 2015

Más de 110 bases meteorológicas

El Servicio Meteorológico Nacional de Argentina, según la Ley N°12.945/45-Decreto 1678/73, es la institución encargada de dirigir la actividad meteorológica nacional y el desarrollo de las actividades hidrometeorológicas y geofísicas afines; entender en la prestación de los servicios públicos correspondientes de inspección, pronóstico y asesoramiento; actuar técnicamente ante organismos internacionales y extranjeros relacionados con la atmósfera y el aero espacio, realizar la actividad meteorológica en coordinación con el Ministerio de Economía a fin de concurrir a la seguridad, la defensa y el desarrollo socio-económico de la Nación.[1]

El 4 de octubre de 1872, el Honorable Congreso de la Nación votó la Ley N° 559, por la cual se creó la Oficina Meteorológica Argentina (OMA), predecesora del actual Servicio Meteorológico Nacional (SMN).


El Servicio Meteorológico Nacional posee más de 110 bases meteorológicas actuales, dentro de la ciudad de Buenos Aires, las 23 provincias argentinas, y en la Antártida Argentina. Posee un Convenio de Cooperación por lo cual las "Estaciones climatológicas" del INTA están conectadas con el SMN; otro convenio es acerca del servicio de captura, análisis y archivo de los radares meteorológicos de Pergamino, Anguil, y Oro Verde (Paraná) propiedad del INTA. Mientras el propio SMN posee el radar meteo doppler del Aeropuerto Internacional Ministro Pistarini, en Ezeiza.

En las instalaciones de la Base MARAMBIO desarrolla su actividad el Centro Meteorológico Antártico Marambio, que funciona como cabecera de la Comunidad Meteorológica Antártica Internacional, cumpliendo el plan de actividad científica de la Dirección Nacional del Antártico, dependiente del Instituto Antártico Argentino.

Con más de tres décadas de funcionamiento ininterrumpido, la Base Marambio está en condiciones de brindar su apoyo y experiencia a toda la comunidad internacional.
Aunque de la primitiva Base quedan algunos edificios históricos, actualmente, Marambio es la base más grande que la República Argentina posee en la Antártida. De indiscutible valor estratégico para las tareas científicas que allí se desarrollan, permite no sólo el abastecimiento logístico propio sino el de otras bases nacionales y extranjeras, la distribución de personal y correo entre ellas y el continente, la evacuación aeromédica y el desarrollo de tareas de búsqueda y salvamento.[2]

Otra oficina concentra la observación de altura, con radio-sondeos y ozono-sondeos, que registran cómo está la atmósfera sobre Marambio, el viento, la temperatura y concentración de ozono. Esos datos son volcados en informes sinópticos y meteorológicos y transmitidos también al SMN para su difusión internacional.

La estación presta servicios al resto de las bases permanentes y temporarias. En las permanentes hay dos observadores meteorológicos (son la Belgrano 2, la Orcadas, la San Martín, la Carlini-Jubany y Esperanza).

Todo el trabajo de las bases antárticas, programarlos y realizarlos, depende de las evaluaciones de sus meteorólogos. “Uno emite el parte diario para la base a las 8 de la mañana y eso define si se puede salir a trabajar, por vientos y temperaturas que combinados pueden provocar hasta el congelamiento”.


Noemí Troche
“En temporales, cuando aumenta repentinamente el viento y, por la nieve suelta, se genera ventisca la visibilidad se reduce a cero. 
El zumbido del viento te termina mareando y quitando orientación. Hubo quienes se han perdido cruzando de una instalación a otra. 
El propio observador meteorológico, cuando va a recoger los datos, tiene que ir acompañado de otra persona para evitar riesgos”.

El meteorólogo es una referencia central que anticipa a todos qué pueden hacer y qué no en el exterior de la base. Las temperaturas pueden llegar a -30°C y aun así hay tareas para realizar y la gente tiene que salir. Si le sumás el viento, llega a los -40 o -45°C.

La proporción de mujeres en Marambio es hoy de una cada diez integrantes permanentes, como la auxiliar de pronóstico Fernanda Díaz. [3]

“Pero la base es como una casa, siempre hay algo para reparar en el exterior”. El meteorólogo es como un periodista que siempre tiene la noticia más importante: cómo está el tiempo y cómo va a estar. Y ahora también las mujeres tienen esa palabra: palabra de meteorólogas.[4]






[3] Noemí Troche fue la primera mujer, en ser la Jefa del Centro Meteorológico Antártico Marambio, responsable de emitir los pronósticos meteorológicos para la Península Antártica, desde la base argentina Marambio. Llegó en 2005: Esta meteoróloga de Tandil encarna una profesión sin cuyas sugerencias nadie, incluyendo investigadores científicos del clima, puede empezar la jornada en las bases antárticas. De su evaluación depende la salud del cordón umbilical de la Península Antártica con el continente: los vuelos de los Hércules C-130.

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