martes, 17 de marzo de 2015

19 de marzo de 1851: Nace Roque Sáenz Peña

Nace en Buenos Aires el jurisconsulto, diplomático, internacionalista y político Roque Sáenz Peña, que inspiró la ley electoral del voto universal, secreto y obligatorio.

Fue presidente de la República. 
La Ley Sáenz Peña o Ley 8.871, sancionada por el Congreso de la Nación Argentina el 10 de febrero de 1912, estableció el voto universal,1 secreto y obligatorio para los ciudadanos argentinos varones, nativos o naturalizados, mayores de 18 años de edad, habitantes de la nación y que estuvieran inscriptos en el padrón electoral.
Esta ley debe su nombre a su impulsor, el Presidente Roque Sáenz Peña -miembro del ala modernista del Partido Autonomista Nacional.

En la ley el derecho al voto no fue establecido universalmente. En principio, excluyó de plano a las mujeres (el voto femenino sería aprobado más de 30 años después, en 1947) y a los habitantes de los territorios nacionales. Otras personas que se consideraban incapaces de ejercer el derecho fueron los dementes declarados en juicio y los sordomudos que no podían expresarse por escrito
La primera aplicación de la ley fue en abril de 1912, en Santa Fe y Buenos Aires. Las primeras elecciones presidenciales realizadas bajo el sistema de la ley ocurrieron en 1916, cuatro años después de su sanción, y resultaron el triunfo del candidato por la Unión Cívica Radical, Hipólito Yrigoyen, la principal fuerza opositora al Partido Autonomista Nacional y que hasta entonces no había accedido al poder.

El derecho del sufragio, en las primeras instituciones políticas rioplatenses, se derivó de los municipios indianos de la época colonial y de la milicia, es decir de la formación de todos los hombres en edad de llevar armas con la obligación de defender su municipio. Cuando el pueblo irrumpió en la historia del Río de la Plata lo hizo formando milicias comandadas por un Jefe o caudillo (así se llame al jefe de las milicias en las antiguas leyes españolas) con los poderes suficientes para defender a la comunidad. “El primer derecho y deber del pueblo es elegir un Caudillo” dice el Estatuto de Santa Fe de 1819 dado por Estanislao López, cuando Santa Fe era un“Pueblo Libre” federado a la Liga de los Pueblos Libres de José Gervasio Artigas.

En la región sur de los pueblos libres, en el territorio de Buenos Aires, el derecho del sufragio tuvo una evolución histórica diferente. Con la desaparición del Directorio, como órgano central de gobierno, la desorganización, la falta de desarrollo y protección del comercio y la vulnerabilidad militar de las familias acomodadas de la ciudad y de los ganaderos de la campaña frente a los pueblos originarios situados al sur y los caudillos del litoral, llevó a los pobladores a constituir un estado provincial autónomo. Así surgió la Provincia de Buenos Aires.[1]

En tanto, el sufragio femenino hace referencia al derecho de voto ejercido por las mujeres y como derecho político y constitucional a votar a los cargos públicos electos así como a ser votado. 
En Argentina, las primeras mujeres en ocuparse por la lucha de sus derechos cívicos, y las primeras en organizase para ello, fueron las militantes, Elvira Dellepiane de RawsonCecilia Grierson Alicia Moreau de Justo, siguiendo el ejemplo de sus pares europeas, comenzaron a fundar, entre el 1900 y 1910, una serie de agrupaciones en defensa de los derechos cívicos de la mujer.
Fue en la Provincia de San Juan, donde las mujeres lograron sus primeros derechos cívicos. Tuvieron que esperar hasta 1921, para que se repitiera la participación, esta vez en la Provincia de Santa Fe donde se promulgó una Constitución que aseguraba el voto femenino a nivel municipal, aunque la participación fuera poca.  En 1927, San Juan sanciona su Constitución, y las mujeres logran que se les reconozcan iguales derechos que a los hombres. Pero el golpe de 1930 echa por tierra estos avances.

La gran precursora del voto femenino fue Julieta Lanteri, hija de inmigrantes italianos que en 1910 solicitó a un juez nacional que se le otorgaran sus derechos como ciudadana, incluso los políticos. El juez Claros hizo lugar a su petición y declaró:
«Como juez tengo el deber de declarar que su derecho a la ciudadanía está consagrado por la Constitución, y en consecuencia, que la mujer goza de los mismos derechos políticos que las leyes acuerdan a los ciudadanos varones, con las únicas restricciones que, expresamente, determinen dichas leyes, porque ningún habitante está privado de lo que ellas no prohíben.»
En julio de 1911, la Doctora Lanteri fue empadronada, y el 26 de noviembre de ese año ejerció su derecho al sufragio, siendo la primera Iberomericana en votar.[2]


domingo, 8 de marzo de 2015

Un homenaje a Las Cautivas Correntinas

El 8 de Marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer. Es una oportunidad para recordar a mujeres de nuestra historia, como las cautivas correntinas.


En la guerra del Paraguay (1865-1870), cinco damas de la sociedad, junto con dos niños, fueron apresadas en la ciudad de Corrientes el 11 de julio de 1865 por las tropas paraguayas que ocuparon esa capital el 14 de abril de ese año.

Enviadas prisioneras a Paraguay, permanecieron allí en cautiverio entre 1865 y 1869. Integraban aquel grupo Encarnación Atienza Vargas de Osuna, Jacoba Plaza Cabral y su hijo Manuel, Toribia de los Santos de Sosa, Carmen Ferré Atienza de Alsina y su hija Carmen, y Victoria Bart de Ceballos. Cuatro mujeres y dos niños regresaron a la ciudad de Corrientes el 5 de septiembre de 1869. Allí, la iglesia Nuestra Señora de la Merced conserva sus restos, y un monumento recuerda a aquellas heroínas y sus hijos.

Las cautivas correntinas son un ejemplo de la fortaleza de la mujer y de su rol de madre en situaciones adversas y extremas, como el caso de los conflictos armados.[1]

Lic. Luis Fernando Furlan


Los restos de Victoria Bart de Ceballos, Carmen Ferre de Alsina, Jacoba Plaza de Cabral y Encarnación Atienza de Osuna; y también una urna-cenotafio de Toribia de los Santos de Sosa, quien falleció durante el cautiverio, fueron solemnemente trasladados desde el Cementerio San Juan Bautista de la ciudad de Corrientes, al santuario de Nuestra Señora de la Merced".

Nuestra Sra. de la Merced. Corrientes
La historia cuenta que las mujeres habían hecho una promesa a la Virgen de la Merced, expresó el historiador Fernando González Azcoaga, director del Museo Histórico, a un diario local: "si eran respetadas y volvían, lo primero que harían sería ir a la iglesia cuando bajaran del barco sin saludar a ningún pariente.


Cuando llegaron al puerto de Corrientes en un barco brasileño cuentan que venían andrajosas y harapientas y ven a sus familias; pero sin saludar a nadie cruzan la plaza 25 de Mayo y se dirigen a cumplir su promesa, sólo luego de ello se entregaron a sus familias".[2]




[1] http://www.lanacion.com.ar/1774126-cartas-de-los-lectores
[2] http://www.aicaold.com.ar/index.php?module=displaystory&story_id=9076&format=html

miércoles, 4 de marzo de 2015

PRIMERAS ASPIRANTES DE LA ESCUELA DE SUBOFICIALES DE LA FUERZA AÉREA

El 4 de marzo de 1997, se lleva a cabo la ceremonia de iniciación del año militar en la Escuela de Suboficiales de la Fuerza Aérea. Ingresan las primeras treinta y cuatro aspirantes femeninas que podrán especializarse en Mecánica de Instrumental. Electrónica, Comunicaciones y Fotografía Aérea.[1] Hacemos mención a éste acontecimiento, ya que el camino hacia la igualdad de género no es una meta tecnocrática: es un proceso político

Requiere un nuevo modo de pensar, en el cual los estereotipos sobre mujeres y varones dejen lugar a una nueva filosofía que reconozca a todas las personas, independientemente de su sexo, como agentes imprescindibles para el cambio”. [2]

El  propósito de la ESFA es,  brindar a la juventud argentina, un centro de Formación Militar que, además de capacitarlos técnicamente, inculque los preceptos Sanmartinianos y el amor y defensa de la Patria.[3]
Así, en los primeros días del mes de febrero, se hace la incorporación de “Candidatos” a “Aspirantes” en dicha Escuela. 
El marco jurídico del país coloca a la Argentina en una situación óptima para fortalecer sus instituciones y adelantar políticas que, desde los distintos sectores y en cada una de las jurisdicciones del territorio nacional, persigan la eliminación de todas las formas de discriminación contra las mujeres.

En efecto, como ya se ha mencionado, a partir de la reforma constitucional del año 1994, Argentina otorgó rango constitucional a la Convención para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (cedaw) y a otros tratados internacionales que promueven la igualdad de género y los derechos humanos.
Los tratados internacionales cumplen una función relevante ya que consagran nuevos derechos y garantías que el Estado argentino debe promover y proteger.[4]
La participación de mujeres y varones en condiciones de igualdad es una cuestión de máxima relevancia con implicancias cuantitativas y cualitativas.

Alcanzar este resultado supone, entonces, la equiparación de la participación de las mujeres en los diferentes espacios de decisión política y social, a nivel nacional, provincial y municipal.
Dicha estrategia presupone el desarrollo y consolidación de las capacidades de las mujeres para su efectiva intervención en la agenda de políticas públicas, de las capacidades de los hombres para mejorar sus niveles de permeabilidad frente a este cambio cultural y de mecanismos específicos que garanticen la “paridad participativa”.

Vale decir, se reconoce que el acceso de las mujeres a estos nuevos espacios es un paso imprescindible, pero que per se no asegura su incidencia en la agenda pública ni la inclusión de problemas relacionados con las desigualdades de género. Por este motivo es que requiere de acciones específicas.[5]

Los materiales de comunicación institucional –sitio web, folletería institucional, documentos disertaciones y presentaciones institucionales, entre otros– se elaboran con éste enfoque, para contribuir en la transversalización del mismo. En ese sentido, el presente artículo, está pensando en la misma dirección, al rememorar a aquellas primeras aspirantes femeninas ingresantes a la ESCUELA DE SUBOFICIALES DE LA FUERZA AÉREA ARGENTINA.




[1] Fuente y foto: Dirección de Estudios Históricos de la Fuerza Aérea Argentina
[2] Prog.Naciones Unidas para el Desarrollo - Informe de Desarrollo Humano, 1995
[4] Id. ref.2. pag 44
[5] Id. ref.2  pag 61