lunes, 19 de octubre de 2015

Por primera vez una mujer se convirtió en general

María Isabel Pansa (1961) es militar, licenciada en sistemas y psicóloga argentina que se convirtió en la primera mujer en ser propuesta por el Poder Ejecutivo para alcanzar en vida el grado de general del Ejército Argentino.[1]
A través del Decreto 2161/2015, se promovió al grado inmediato superior a la Coronel María Isabel PANSA (D.N.I. N° 14.774.130), con fecha 31 de diciembre de 2014. Esta promoción, surgió como consecuencia de eliminarse por decreto, la barrera que impedía a los efectivos del cuerpo auxiliar femenino del Ejército superar el grado de coronel.

El ascenso de Pansa tiene ribetes históricos, ya que hasta ahora sólo una mujer había alcanzado el grado de general del Ejército. Se trata de Juana Azurduy, quien recibió las palmas post mórtem y por decreto del Poder Ejecutivo. En su tiempo,  el prócer argentino Manuel Belgrano, había proclamado “generala del Ejército argentino” a la Virgen de la Merced.
La promoción fue aprobada por unanimidad y todas las bancadas destacaron la idoneidad de la militar para obtener el ascenso.

Pansa, de 54 años, es licenciada en Sistemas, por la Universidad de Belgrano, y hace tres años se graduó de psicóloga en la Universidad de la Marina Mercante. Es una de las tres edecanas de la Presidenta. Las otras dos son la capitán de navío Claudia Fenocchio (médica y odontóloga), por la Armada, y la comodoro Silvina Noemí Carrascosa, por la Fuerza Aérea. Las tres dependen del jefe de la Casa Militar, teniente coronel Agustín Marcelo Rodríguez, cuya misión es garantizar la seguridad de la Presidenta y sus familiares directos, así como de la Casa de Gobierno y la residencia de Olivos.
"Está perfectamente habilitada para ser generala. A sus méritos profesionales suma su calidad humana", dijo el teniente coronel Rodríguez, su superior en la Casa Militar, que tiene rango de secretario de Estado.

La edecana ingresó al cuerpo auxiliar femenino del Ejército en 1982, mientras el país atravesaba la Guerra de Malvinas, al realizar el curso de formación que se exige para ingresar al escalafón profesional y que en ese momento duraba tres meses (hoy se extiende a seis). En diciembre de 2007 fue designada edecana de la Casa Rosada.

En general, los profesionales que se suman a las Fuerzas Armadas son médicos, odontólogos, abogados, ingenieros, contadores y licenciados en Sistemas y en Comunicación. "Las vacantes para acceder al generalato son limitadas. Habitualmente asciende uno por especialidad en cada fuerza y no en todas las especialidades". Por ejemplo: un médico puede llegar a conducir la Dirección General de Sanidad y un abogado puede llegar a ser director general de Asuntos Jurídicos.

En el caso de la coronel y licenciada Pansa, algunos consideran poco probable que una vez finalizada su función como edecana pueda ser destinada a un cargo de conducción en una unidad del Ejército.[2]


martes, 13 de octubre de 2015

Martín Gil: meteorólogo y astrónomo

Martín Gil, además de haber sido un prolífico escritor, fue uno de los principales meteorólogos argentinos de la primera mitad del siglo XX. (1868-1955)

telescopio de Martín Gil
(Caras y Caretas 1914)
Desde muy temprana edad profesó un interés sobre la astronomía y la meteorología, siendo en relación a estas ciencias un completo autodidacta en cuanto a las observaciones e investigaciones que realizaba. Sin embargo, también cursó estudios de abogacía en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires.

De regreso a Córdoba, después de completar sus estudios universitarios, se desempeñó como Ministro de Obras Públicas de la provincia, entre 1913 y 1916, y como diputado provincial.

Su excelente relación con la prensa llevó a que tanto en Córdoba como en Buenos Aires, fuera a quien se consultaba por cuestiones astronómicas o meteorológicas, aún antes que al propio Observatorio Nacional Argentino (ONA) o la Oficina Meteorológica Argentina (OMA). Como ejemplo de esto, pueden señalarse varios artículos publicados en “Los Principios” de Córdoba, entre los cuales el más significativo es el del 25 de junio de 1923, titulado “Don Martín Gil nos habla del incendio observado en el cielo”, oportunidad en la que se lo consulta sobre una noticia con origen en el Observatorio de La Plata, referido a la aparición de una nova, mostrando claramente que éste era el referente y no el Observatorio local. Sus artículos eran leídos y valorados en gran parte del país.
En 1924, fue elegido Senador provincial, y entre 1926 y hasta 1930, se desempeñó como diputado nacional por Córdoba.

Luego, fue profesor en el Colegio Nacional de Buenos Aires y estuvo a cargo de la dirección del Servicio Nacional de Meteorología. En esta tarea, desarrolló una labor de divulgación astronómica que fue una de las más importantes de su época.[1]

Martín Gil instaló en su vivienda ubicada en Av. Argentina 104 un pequeño observatorio, con una cúpula giratoria que daba cobijo a un refractor Zeiss con objetivo triplete de 180 milímetros de diámetro y 2.540 mm de distancia focal. Contaba con montura ecuatorial y sistema de seguimiento – controlado por un regulador de fuerza centrífuga –, además de diversos accesorios: helioscopio de un prisma, espectroscopio estelar, así como varios filtros[5]. Se trataba de un telescopio muy considerable para la época.

Telescopio de M. Gil en el San Miguel,
Buenos Aires (Gentileza EnDiAs
)
Aunque no hay referencias, seguramente contaba con algunos instrumentos meteorológicos.

Director de la Oficina Meteorológica Argentina
En abril de 1913 aparece en la prensa local[10] la noticia de que el diputado Gerónimo del Barco – compañero de partido de Gil –, presentaría en el Congreso un proyecto de ley[11] solicitando la creación de un Observatorio de Heliofísica y Física Cósmica. El diputado argumenta que los estudios que realiza el meteorólogo cordobés merecían la atención del Congreso. Esta iniciativa, propiciada por Martín Gil en 1912[12], no prosperó.

Posteriormente en 1929, siendo Diputado, el mismo M. Gil presenta un nuevo proyecto de Ley para la “Creación de un instituto de física solar” que tampoco llega a concretarse[13].
La formación de un observatorio que, a diferencia de los existentes hasta ese momento, se dedicaría al estudio de la física solar y cósmica y su influencia sobre la Tierra, recién ocurre en 1938, al inaugurarse el Observatorio de Física Cósmica de San Miguel.
En 1928 Gil presenta un proyecto de ley para la creación de una Dirección de Meteorología e Hidrometría[17].
Observatorio casa Martín Gil
Observatorio casa Martín Gil
Finalmente, en 1930  ocupa la dirección de la OMA[18] – reemplazando al meteorólogo Roberto C. Mossman –, puesto que mantuvo  hasta 1932.[2]



[2]  Paolantonio, S. (2009) Martín Gil un divulgador de la astronomía. Disponible enhttps://historiadelaastronomia.wordpress.com/documentos/martin-gil/.Recuperado 28.09.15. Notas mencionadas en el mismo: 
[5] ← “Con Martín Gil”, Caras y Caretas, 4, 1914.
[10] ← “Observatorio de Heliofísica, una iniciativa de Martín Gil”, La Voz del Interior, 12/04/1913.
[11] ← Cámara de Diputados de la Nación, Proyecto de Ley, expediente N° 128 de 1914, archivado 31/5/1915. Recuperado enero 2008, dehttp://www.diputados.gov.ar/.
[13] ← Cámara de Diputados de la Nación, Proyecto de Ley, expediente N° 686 de 1929, archivado 20/9/1930. Recuperado enero 2008, dehttp://www.diputados.gov.ar/.
[17] ← Creación de una Dirección de Meteorología e Hidrometría. Incluido en el Presupuesto para 1929”, expediente 433 de 1928, archivado el 02/08/1929. Además de varios pedidos de licencia por salud, fue coautor de un proyecto de ley para otorgar “Subsidio de pesos 100.000, para la construcción de la casa de la química como homenaje a Marcelino Berthelot” (Exp. 587/1927) y de otro por la “Construcción de dos puentes de hormigón, en Calamuchita, córdoba” (Exp. 479/1929).
[18] ← Servicio Meteorológico Nacional, Ministerio de Defensa, Secretaría de Planeamiento. Recuperado octubre 2009, de http://www.smn.gov.ar/?mod=htms&id=3.

domingo, 4 de octubre de 2015

Más de 110 bases meteorológicas

El Servicio Meteorológico Nacional de Argentina, según la Ley N°12.945/45-Decreto 1678/73, es la institución encargada de dirigir la actividad meteorológica nacional y el desarrollo de las actividades hidrometeorológicas y geofísicas afines; entender en la prestación de los servicios públicos correspondientes de inspección, pronóstico y asesoramiento; actuar técnicamente ante organismos internacionales y extranjeros relacionados con la atmósfera y el aero espacio, realizar la actividad meteorológica en coordinación con el Ministerio de Economía a fin de concurrir a la seguridad, la defensa y el desarrollo socio-económico de la Nación.[1]

El 4 de octubre de 1872, el Honorable Congreso de la Nación votó la Ley N° 559, por la cual se creó la Oficina Meteorológica Argentina (OMA), predecesora del actual Servicio Meteorológico Nacional (SMN).


El Servicio Meteorológico Nacional posee más de 110 bases meteorológicas actuales, dentro de la ciudad de Buenos Aires, las 23 provincias argentinas, y en la Antártida Argentina. Posee un Convenio de Cooperación por lo cual las "Estaciones climatológicas" del INTA están conectadas con el SMN; otro convenio es acerca del servicio de captura, análisis y archivo de los radares meteorológicos de Pergamino, Anguil, y Oro Verde (Paraná) propiedad del INTA. Mientras el propio SMN posee el radar meteo doppler del Aeropuerto Internacional Ministro Pistarini, en Ezeiza.

En las instalaciones de la Base MARAMBIO desarrolla su actividad el Centro Meteorológico Antártico Marambio, que funciona como cabecera de la Comunidad Meteorológica Antártica Internacional, cumpliendo el plan de actividad científica de la Dirección Nacional del Antártico, dependiente del Instituto Antártico Argentino.

Con más de tres décadas de funcionamiento ininterrumpido, la Base Marambio está en condiciones de brindar su apoyo y experiencia a toda la comunidad internacional.
Aunque de la primitiva Base quedan algunos edificios históricos, actualmente, Marambio es la base más grande que la República Argentina posee en la Antártida. De indiscutible valor estratégico para las tareas científicas que allí se desarrollan, permite no sólo el abastecimiento logístico propio sino el de otras bases nacionales y extranjeras, la distribución de personal y correo entre ellas y el continente, la evacuación aeromédica y el desarrollo de tareas de búsqueda y salvamento.[2]

Otra oficina concentra la observación de altura, con radio-sondeos y ozono-sondeos, que registran cómo está la atmósfera sobre Marambio, el viento, la temperatura y concentración de ozono. Esos datos son volcados en informes sinópticos y meteorológicos y transmitidos también al SMN para su difusión internacional.

La estación presta servicios al resto de las bases permanentes y temporarias. En las permanentes hay dos observadores meteorológicos (son la Belgrano 2, la Orcadas, la San Martín, la Carlini-Jubany y Esperanza).

Todo el trabajo de las bases antárticas, programarlos y realizarlos, depende de las evaluaciones de sus meteorólogos. “Uno emite el parte diario para la base a las 8 de la mañana y eso define si se puede salir a trabajar, por vientos y temperaturas que combinados pueden provocar hasta el congelamiento”.


Noemí Troche
“En temporales, cuando aumenta repentinamente el viento y, por la nieve suelta, se genera ventisca la visibilidad se reduce a cero. 
El zumbido del viento te termina mareando y quitando orientación. Hubo quienes se han perdido cruzando de una instalación a otra. 
El propio observador meteorológico, cuando va a recoger los datos, tiene que ir acompañado de otra persona para evitar riesgos”.

El meteorólogo es una referencia central que anticipa a todos qué pueden hacer y qué no en el exterior de la base. Las temperaturas pueden llegar a -30°C y aun así hay tareas para realizar y la gente tiene que salir. Si le sumás el viento, llega a los -40 o -45°C.

La proporción de mujeres en Marambio es hoy de una cada diez integrantes permanentes, como la auxiliar de pronóstico Fernanda Díaz. [3]

“Pero la base es como una casa, siempre hay algo para reparar en el exterior”. El meteorólogo es como un periodista que siempre tiene la noticia más importante: cómo está el tiempo y cómo va a estar. Y ahora también las mujeres tienen esa palabra: palabra de meteorólogas.[4]






[3] Noemí Troche fue la primera mujer, en ser la Jefa del Centro Meteorológico Antártico Marambio, responsable de emitir los pronósticos meteorológicos para la Península Antártica, desde la base argentina Marambio. Llegó en 2005: Esta meteoróloga de Tandil encarna una profesión sin cuyas sugerencias nadie, incluyendo investigadores científicos del clima, puede empezar la jornada en las bases antárticas. De su evaluación depende la salud del cordón umbilical de la Península Antártica con el continente: los vuelos de los Hércules C-130.